El Legado de Grau

Hoy se cumplen 182 años desde el nacimiento de Miguel Grau. Hoy es un buen momento para recordar el legado que su ejemplo y sacrificio nos dejó. Y es que Grau es Grau precisamente porque fue consciente de que su trabajo, más que matar enemigos, era defender a su patria con honor. Grau fue un peruano que entendía que el cómo uno lucha es tan importante como el por qué uno lucha, que de nada sirve pelear por la seguridad de la patria si durante esa pelea uno mata inocentes, si uno mata a los rendidos. Grau es la representación perfecta de la idea de que puede haber honor sin gloria, pero no puede haber gloria sin honor. Ese es el legado de Grau y el abolengo de nuestro país. Honrar ese legado y ese abolengo es un deber difícil de cumplir. De hecho, es un deber al que ya antes hemos fallado y seguimos fallando.

Somos Grau, Seámoslo siempre, nos dicen. Pero es que no podemos ser Grau mientras sigamos siendo un país que no reconoce sus delitos y busca olvidarlos. De nada sirve recordar a Grau para hinchar la vanidad de nuestra patria si al mismo tiempo deshonramos su memoria y desaprendemos sus lecciones. De nada sirve ser como el congresista Carlos Tubino y jactarnos de honrar la memoria de Grau en el Congreso si es que luego iremos a twitter a renegar la aplicación de normas humanitarias en la lucha contra el terrorismo. De nada sirve ser como Phillip Butters y hacer un programa de 45 minutos sobre Grau y cómo es “el más grande de todos los peruanos” si luego le rendiremos homenaje a una figura como el Gaucho Cisneros, que a inicios de los 80s trazó como política nacional la idea de que para derrotar al terrorismo había que matar a 60 campesinos con la esperanza de que haya entre ellos 3 senderistas. En sus propias palabras, “que sepa [el campesino] que si se pone del lado de Sendero, también lo pueden matar. Entonces, ahí tendrá que optar dónde quiere morir”. De nada sirve, en resumen, decir que todo vale en nombre de la defensa del Perú, porque eso es traicionar la memoria de Grau y la lección de su ejemplo. De nada sirve llenarse la boca de halagos hacia el legado de una persona que claramente no seguimos en nuestra vida diaria.

Ser Grau es exigir que quienes nos defienden lo hagan con honor, respetando las normas, los derechos humanos, el Derecho humanitario, tal como Grau lo hizo y tal como lo hicieron también tantos de nuestros soldados en la Época del Terrorismo. Son ellos los verdaderos héroes que tenemos olvidados detrás de la larga lista de excusas de quienes quieren disculpar a los que pelearon deshonrando la memoria de Grau. Son ellos los que nos defendieron con honor, conscientes de que el cómo ganabamos importaba tanto como el hecho mismo de ganar. Son ellos los que son Grau de verdad. Y es que alegar que la moralidad y legalidad de nuestras acciones frente a un enemigo como Sendero Luminoso dependen de la clase de enfrentamiento que él nos presente, es precisamente no entender que nuestra honra nacional no depende de nadie más que de nosotros mismos.

Así que hoy, a 182 años de su nacimiento, seamos Grau, pero seámoslo siempre, incluso cuando es difícil. Ese es el pesado y complicado reto que nuestro mayor héroe nos heredó: mantener el honor de nuestro país a la misma altura en la que él nos lo dejó. Ojalá algún día podamos ser dignos de cumplir con ese desafío y regresarlo a la altura donde pertenece.

Advertisements
This entry was posted in Sin categoría and tagged , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s