Verónika Mendoza y los Derechos de la Mujer: Algunos Comentarios

Aprecio sinceramente que Verónika Mendoza esté intentando plantear los derechos de la mujer como un tema de debate en la campaña por la Presidencia. Luego de varias semanas de leguleyadas de nuestras autoridades electorales, ver por fin temas de fondo en debate -y sobre todo un tema tan dejado de lado en el Perú como los derechos de la mujer- es algo que debo felicitar, muy a pesar de mis -creo insalvables- diferencias con las propuestas económicas del Frente Amplio.

Me parece un aporte valiosísimo proponer el descanso por paternidad, la lucha contra la brecha salarial entre hombres y mujeres, la reforma de los programas de atención a la violencia contra la mujer y el fortalecimiento de CunaMás. Creo que todas son propuestas que los demás candidatos deberían hacer propias, porque en realidad no son más que una cuestión de sentido común: cuanto más empoderemos a las mujeres peruanas y cuánto más participación en la economia tengan, mejor nos irá tanto como sociedad inclusiva como economía vibrante.

Tengo, sin embargo, una importante crítica a esta propuesta que creo amerita una explicación/precisión de la candidata. El plan de derechos de la mujer de Mendoza incluye una propuesta para dar pensiones a las “amas de casa” (así, en femenino) por el trabajo no remunerado que realizan en los hogares peruanos. Mendoza señala que esto representa el 24% del PBI nacional y (correctamente) concluye que no es justo que este trabajo (cocinar, servir la mesa, lavar la ropa, llevar a los hijos al colegio, etc.) no sea reconocido como trabajo.

Es cierto que es importante reconocer el trabajo no remunerado que realizan las mujeres peruanas en sus hogares. Pocos días atrás, Melinda Gates dedicó su mensaje anual precisamente a este tema. En su carta, Melinda Gates señala que:

“Asignar la mayoría del trabajo no remunerado a las mujeres daña a todos: hombres, mujeres, niños y niñas ¿El motivo? Los economistas lo llaman el costo de oportunidad: las otras cosas que las mujeres podrían estar haciendo si no dedicaran tanto tiempo a las tareas diarias ¿Qué metas extraordinarias podríamos alcanzar con una hora extra cada día? O, como en el caso de las niñas en muchos países pobres, ¿con cinco horas extra o más? (…) muchas mujeres invertirían más tiempo en realizar trabajos remunerados, iniciando negocios o contribuyendo de cualquier otra manera al bienestar socioeconómico de las sociedades de todo el mundo”.

Sin duda, Verónika Mendoza parece entonces haber detectado correctamente el problema que enfrenta nuestra sociedad, pero -como suele suceder con el Frente Amplio- ha malentendido las implicancias económicas de la solución que propone. En efecto, la solución que Melinda Gates ofrece en su mensaje anual hace ver lo incompleto de la propuesta de Mendoza.

Como pueden ver en el video, Gates habla de un sistema basado en 3 Rs: Reconocer, Reducir y Redistribuir: “Reconocer que el trabajo no remunerado sigue siendo trabajo. Reducir el tiempo y la energía que toma. Y Redistribuirlo de forma más equitativa entre mujeres y hombres”.

Es decir, a diferencia de lo que propone Mendoza, el objetivo final no es simplemente reivindicar una injusticia a través del ofrecimiento de beneficios económicos a *las mujeres* por el trabajo que *ellas* (y sólo ellas) deben hacer hacen. No. La solución de Melinda Gates es más completa. Empieza por Reconocer que el trabajo no remunerado no es un trabajo que naturalmente corresponde a las “amas de casa”, sino que tanto hombres como mujeres tienen igual responsabilidad en el mantenimiento del hogar. La propuesta de Verónika Mendoza, al quedarse únicamente en las “amas de casa”, falla en la primera R de Melinda Gates.

Pero eso no es todo. pues la tercera R es Redistribuir; asegurarse que hombres y mujeres asuman de formas más equitativas el trabajo no remunerado del hogar. Con esto, las “amas de casa” tendrán más tiempo para estudiar, trabajar, hacer empresa y tomar las riendas de su propia vida, más allá de ser madres y esposas. La propuesta de Mendoza, en cambio, no plantea redistribución alguna, sino que, todo lo contrario, refuerza la idea de que es la mujer la que debe trabajar en el hogar y no el hombre. En la propuesta de Verónika Mendoza, la solución no pasa por empoderar a las mujeres para que puedan hacer otras cosas (es decir, para reducir su costo de oportunidad), sino que pasa por otorgarles una compensación del Estado a cambio de vivir sus vidas como “amas de casa”. Esta es, entonces, una propuesta que falla en la tercera R de Melinda Gates.

Por supuesto, estoy seguro que Verónika Mendoza no pretende perjudicar a las mujeres del Perú con sus propuestas ni estoy insinuando que se trate de una propuesta machista. Como dije al comienzo, aplaudo el interés de la candidata por poner estos temas en agenda y comparto su preocupación por los mismos. Mi intención es simplemente resaltar un problema económico en el diseño del plan de Mendoza con miras a proponer una nueva evaluación del tema y una mejora en una propuesta que en términos generales es positiva.

Por ejemplo, cuando Verónika Mendoza habla de fortalecer CunaMás, lo que está haciendo es atender la segunda R de Melinda Gates: La Reducción. Una madre de familia que no tiene con quién dejar a su hijo o hija durante el día, simplemente o no podrá trabajar o tendrá que dejar a su hijo o hija al cuidado de familiares que no necesariamente invertirán tiempo y dinero en el desarrollo temprano de ese niño. Pensemos nada más en cuántas trabajadoras del hogar se ven forzadas a dejar a sus hijos e hijas en casa para poder mantenerlos con el dinero que ganan en un trabajo “cama adentro”. Cuántas mujeres dejan de trabajar porque no tienen con quién dejar a su bebé. Un programa social que ayuda a estas mujeres garantizando que sus hijos e hijas se encuentren bien cuidados, alimentados y entretenidos por hasta 8 horas al día es un programa que empodera a estas mujeres que ahora -por fin- podrán trabajar sin preocupaciones. CunaMás es un programa que debe fortalecerse y expandirse y en eso Verónika Mendoza y yo estamos completamente de acuerdo.

Espero pues que estas propuestas de Verónika Mendoza tengan buena acogida en el debate nacional y sean seriamente discutidas por nuestros candidatos. Con un poco de suerte, incluso, las propuestas de Mendoza -debidamente enmendadas en lo que corresponde, según lo visto aquí- podrán implementarse en el próximo gobierno. Ojalá. Los derechos de la mujer tienen que ser una prioridad.

 

 

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