Las Elecciones Apestan. Y Ahora, ¿Qué Hacemos?

candidatosHace ya varias semanas que los peruanos estamos atrapados en una de las campañas electorales más patéticas que me ha tocado vivir. La temporada electoral, vergonzosamente inaugurada con Ántero Flores Araoz exprimiendo cada onza de autorespeto de su cuerpo al son del “A que te gano Keiko”, ha dejado a su paso un rastro putrefacto de principios traicionados y humillaciones nacionales. Villarán defendiendo a Urresti, Lay minimizando una acusación de violación, Lourdes Flores aprista, Lourdes Alcorta fujimorista, y cerrando con broche de oro –como no- Anel Townsend, dejando por el piso toda esperanza que teníamos de un liderazgo político con principios en nuestro Perú.

Quizás por eso es que, a tres meses de las elecciones, nadie habla de Keiko Fujimori o de PPK. Un electorado que no se identifica con ninguno de los candidatos que pretenden representarlo, encuentra un nuevo mesías cada semana. Primero un Julio Guzmán que entusiasmó a muchos, pero que con sus contradicciones y patinadas demostró que aún está lejos de ser el líder diferente que alega ser. Luego el mismo Acuña, tomado como ejemplo del peruano emprendedor por sus votantes, sólo para caer en la desgracia y la deshonra de haber plagiado y hecho trampa en prácticamente cada “logro” de su vida. La última moda, Alfredo Barnechea viene creciendo cual Julio Guzmán pre entrevista en inglés.

Para entender lo que pasa con nuestro proceso electoral hay que entender antes qué es lo que está pasando con esta idea de un “outsider”. Es la noción de que el desarrollo del Perú vendrá de las manos de aquél que no sea un “político tradicional” y que traiga consigo ideas diferentes. El político, después de todo, no debe hablar del fondo del asunto. Debe hablar del plagio de Acuña, del papá de Keiko, del pasaporte de PPK o del anterior gobierno de Alan. El “no-político” –el “outsider”- en cambio, es el que habla de dar créditos educativos porque “el Estado debe invertir en su gente y no administrar la escasez” (#OlaMorada). Es el que entiende la regulación de hidrocarburos y le dice a Althaus que va a renegociar los contratos “te guste o no” (#FeelTheBarn).

Es esta concepción del outsider la que hizo que Julio Guzmán suba tanto y tan rápido. No fue porque sus propuestas hayan sido mejores que las de Keiko o las de PPK. Fue porque de lo que se hablaba cuando se hablaba de Julio Guzmán era de sus propuestas y no de Julio Guzmán. Esta es la única forma de explicar cómo un candidato que plantea aumentar el gasto público y no reducir impuestos (como Guzmán) le pudo robar votos a un candidato que propone fortalecer la responsabilidad fiscal y reducir impuestos (PPK). Y es por eso que Guzmán colapsó cuando el electorado tuvo que preocuparse más en sus cualidades personales que en sus propuestas.

Si hay una cosa que deberíamos aprender de esto es que hay una porción considerable de peruanos que quiere seriedad en el debate político. Un grupo que no quiere la chabacanería de siempre. En el fondo, lo que estos peruanos no quieren es exactamente lo que está pasando: Una semana entera discutiendo si copiarse una tesis está bien o mal, mientras el dólar sube.

Pongámonos a pensar: ¿Hace cuánto tiempo que nuestros candidatos a la Presidencia no han hablado seriamente de la reforma del Poder Judicial? ¿Hace cuánto que no hablamos de distribuir mejor el canon? ¿Hace cuánto que no se debate la bicameralidad, los derechos laborales, la lucha contra el desempleo, la creación de polos industriales, la modernización de nuestros puertos y aeropuertos, la inversión privada, la privatización de las empresas de saneamiento y/o nuestra política exterior? Esos son sólo algunos de los temas que una campaña electoral debería tratar y son todos temas que nuestro electorado nos está diciendo que quiere que se discutan.

Es justamente porque no discutimos estas cosas con la misma vehemencia con la que discutimos el color del pasaporte de PPK que nuestros políticos pueden prometer (con las disculpas del caso) las estupideces que prometen. El país no va a crecer al 6% anual. No se puede renegociar el TLC con Estados Unidos. Es inconstitucional sacar a los militares a las calles y no se puede controlar el tipo de cambio. Así. De. Simple. Pero nuestros candidatos saben que de eso no se va a hablar, o al menos no con la misma profundidad con la que se va a hablar de si los inmuebles del esposo de Keiko fueron comprados legalmente o no.

Si los peruanos queremos mejorar el nivel de nuestra política, vamos a tener que trabajar juntos. Nuestros políticos, nuestros medios de prensa, nuestras autoridades electorales y nosotros mismos como electores, tenemos que saber que malgastar una semana hablando de un plagio claro e indubitable es algo que no podemos tolerar. Acuña, valgan verdades, ya debería ser inelegible, independientemente de lo que diga la Universidad Complutense, la de Lima o la universidad que sea. Plagió. Y afirmar que ello lo descalifica para ser Presidente no atenta contra la presunción de inocencia de la misma forma como no atento contra ella si digo que no votaría por uno de los Quispe Palomino porque es culpable de asesinato y narcotráfico. Es cuestión de perspectiva y sensatez.

Hablemos entonces de los temas que importan. ¿Cuáles son esos temas que nos gustaría debatir en vez de lo que venimos debatiendo y en qué términos? Cada uno tiene una tarea pendiente en este aspecto, y a fin de empezar el debate, me permito dar algunas ideas para un tema del que me gustaría que nuestros candidatos hablen más (y mejor): Seguridad Ciudadana (Me encantaría además escuchar sus sugerencias en los comentarios).

Estoy realmente cansado de escuchar a nuestros candidatos hablar de cómo aumentarán las penas y cómo ellos sí son duros con el delito. Cada vez que alguien dice eso pierde absoluta credibilidad conmigo. El problema del delito no es un problema de penas, ni mucho menos un problema moral sobre la corrupción de la juventud en el Perú. El problema de la seguridad es pura y simplemente una cuestión de oportunidades y estado de Derecho; de decisiones estratégicas de nuestros propios ciudadanos y de reformas institucionales.

La decisión de robar una manzana implica un costo y un beneficio. “Tengo hambre y nadie me va a atrapar”. La decisión de unirse a una pandilla también. “En un barrio sin policía, es inseguro no tener a un grupo de gente que te cuide la espalda”. Así, si queremos detener el delito tenemos que atacar sus causas, no sus consecuencias.

Nuestro Estado, por ende, debería procurar que sus ciudadanos tengan métodos de generar riqueza que les permita comprar comida sin tener que robar. Debería tener presencia allí donde la única alternativa de crecimiento personal para un joven de 12 años es unirse a una pandilla. Llámenme idealista si quieren, pero yo creo que nadie nace y dice “cuando sea grande quiero ser jefe de una pandilla de secuestradores al paso”.

Nuestros candidatos, entonces, deberían plantearnos mecanismos para disminuir el desempleo entre nuestros jóvenes. En efecto, casi un 20% de los peruanos entre 14 a 25 años está desempleado. En EE.UU. es el 12% y en Alemania el 7.7%.

Por supuesto, aumentar la productividad de nuestros jóvenes es un reto. Uno puede o volver más barato contratar jóvenes o volver más valioso el trabajo que realizan. La principal propuesta para lograr lo primero fue la (ya infame) “Ley Pulpín”. La alternativa para lograr lo segundo es mejorar la educación, pero ahí también tenemos problemas con la Ley Universitaria actual. ¿Qué opinan nuestros candidatos sobre esto? No sabemos. Pero deberíamos.

Pero, claro, esto no es todo. Arreglar el problema de la inseguridad también requiere, necesariamente, una reforma del Poder Judicial. Nuestra justicia tiene que ser rápida, confiable y justa. Actualmente no sólo no lo es, sino que está completamente superada por su carga procesal.

Para arreglar este problema, es necesario volver la carrera judicial en una alternativa atractiva para los mejores abogados del país. Esto implica, por ejemplo, no trabajar en un local como el Edificio Alzamora Valdez (que –seamos honestos- se cae a pedazos). Implica no trabajar con expedientes cocidos con cordel. Implica trabajar con computadoras modernas y tecnologías digitales. Implica buenos salarios y requisitos exigentes para quienes quieran ser jueces. La idea del juzgado especializado como una oficina con paredes de plástico y torres de expedientes tiene que terminar. ¿Qué piensan nuestros candidatos de esto? No sabemos. Pero deberíamos.

Por último, es importante prestar atención a nuestras cárceles. Nuestros candidatos no hablan de ello porque nadie quiere decir que los presos tienen derechos; pero los presos tienen derechos pues, y respetarlos nos va a ayudar a reducir la delincuencia. Nuestras cárceles tienen que dejar de ser maestrías para el delincuente. Gente que entra por hurto y sale bien conectado con una banda de asesinos. Para eso, nuestras cárceles ya no pueden estar hacinadas. El INPE tiene que poder controlar a la población penitenciaria (no más celulares en las cárceles) y tiene que poder implementar no sólo programas punitivos, sino de reinserción y capacitación profesional. Este es otro tema del que no tenemos idea cómo es que piensan nuestros candidatos, y eso tiene que cambiar.

Estos son algunos de los temas que creo que deberíamos discutir cuando hablamos de seguridad ciudadana y que nunca hablamos porque estamos muy ocupados viendo videos de Alan Gacía diciéndole “Hello” a PPK.

La única forma en la que vamos a mejorar el debate es si todos empezamos a poner en agenda los temas que realmente nos interesan. No digo, por supuesto, que no hay que preocuparse porque Acuña haya plagiado una tesis (a mí, como Profesor, me indigna), digo que es importante no perder de vista que esa no es una discusión que sea útil al Perú y que tenemos que procurar tener más discusiones útiles cada vez más seguido. Como electores, tenemos el poder de poner esas discusiones en agenda. Tenemos tres meses. Ojalá.

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2 Responses to Las Elecciones Apestan. Y Ahora, ¿Qué Hacemos?

  1. oosorio456 says:

    Muy interesante análisis

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  2. Efrain says:

    Buen, análisis pero el peruano en si ya se dio cuenta de la clase de política y las condiciones que en el Peru existe y ya están cansados. Pero no sólo queda en comentar sino en actuar, y no me refiero en formar un partido político sino en mejorar como ciudadano para que la sociedad mejore. El cambio nace de uno eh influencia a los demás. Slds.

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